Esta noche me queman tus silencios y me
recuerdan el dolor en los dedos. Como cuando
de pequena encendi una estrella artificial.
Las chispas eran tan cautivantes que cegaron
mis pensamientos. Se derretio en mi mano,
quemando mis dedos, ante la impotencia de mi
vista extasiada por la belleza de la fragil luz.
Decidi nunca mas encender otra estrella.
Asi como esta noche decidi aumentar el sonido
de la luna y el tintilar de las estrellas, para
refrescar mis oidos y enjaguar el corazon.
SIMPLE PARTICULA PARTICULAR
febrero 16, 2012
enero 11, 2012
Mientras la noche se adentraba en las ventanas como cortinas pesadas,
el la observaba lenta y gradualmente con sus grandes ojos café oscuro.
Su mirada acariciaba desde lejos los ondulados cabellos rojizos tirados
sobre la almohada, sus manos temblaban por acercarse a la piel que salia
de las sábanas gastadas que se entibiaban al ritmo del corazón de ella.
El frïo comenzaba a sentirse en las paredes pintadas con antojos de días
domingos. Apenas podía escuchar sus propios latidos, el ruido agudo
de sus pensamientos ahogaban los demás sonidos nocturnos conocidos.
De pronto la luz de un auto lo saco del ruido permanente de su mente.
Alejo inmediatamente la mirada, tuvo miedo que sus ojos convencieran
a sus manos o a sus labios de acercarse a ella. Quería ser valiente por
algunos minutos y por eso estaba parado frente a la cama con cabecera
de madera antigua. Llego nuevamente tarde al lado de ella, ya no podía
contar con sus dedos las veces que no llego a tiempo. El aroma de la
noche comenzó a invadir su cuerpo. De aquellos olores con el poder de
recordar lo que se ha perdido y lo que nunca se ha vivido. Algunas veces
es más sencillo alejarse que acercarse. Es más fácil perderse que estar
presente, ignorar que enfrentar. El sonido de los grillos le cerro los ojos
a el justo cuando ese mismo sonido le abrió los ojos a ella. Podría estar
aún en el sueño de la noche sin tiempo.
el la observaba lenta y gradualmente con sus grandes ojos café oscuro.
Su mirada acariciaba desde lejos los ondulados cabellos rojizos tirados
sobre la almohada, sus manos temblaban por acercarse a la piel que salia
de las sábanas gastadas que se entibiaban al ritmo del corazón de ella.
El frïo comenzaba a sentirse en las paredes pintadas con antojos de días
domingos. Apenas podía escuchar sus propios latidos, el ruido agudo
de sus pensamientos ahogaban los demás sonidos nocturnos conocidos.
De pronto la luz de un auto lo saco del ruido permanente de su mente.
Alejo inmediatamente la mirada, tuvo miedo que sus ojos convencieran
a sus manos o a sus labios de acercarse a ella. Quería ser valiente por
algunos minutos y por eso estaba parado frente a la cama con cabecera
de madera antigua. Llego nuevamente tarde al lado de ella, ya no podía
contar con sus dedos las veces que no llego a tiempo. El aroma de la
noche comenzó a invadir su cuerpo. De aquellos olores con el poder de
recordar lo que se ha perdido y lo que nunca se ha vivido. Algunas veces
es más sencillo alejarse que acercarse. Es más fácil perderse que estar
presente, ignorar que enfrentar. El sonido de los grillos le cerro los ojos
a el justo cuando ese mismo sonido le abrió los ojos a ella. Podría estar
aún en el sueño de la noche sin tiempo.
diciembre 22, 2011
diciembre 20, 2011
Recuerdo ahora el pequeño reloj de pulsera negra.
Los minutos se escapan debajo del cristal azul rajado.
Las ganas de sentirte despacio debajo de la piel se
mezclan con el tiempo que corre sin final.
Podría guardarme en la boca algunos segundos más.
No tengo cadenas en las manos, tampoco en el corazón.
Pegar mis labios a los tuyos para siempre nos daría alas.
Los minutos se escapan debajo del cristal azul rajado.
Las ganas de sentirte despacio debajo de la piel se
mezclan con el tiempo que corre sin final.
Podría guardarme en la boca algunos segundos más.
No tengo cadenas en las manos, tampoco en el corazón.
Pegar mis labios a los tuyos para siempre nos daría alas.
noviembre 17, 2011
noviembre 15, 2011
noviembre 09, 2011
Ver la luna brillante por la tarde mientras el mundo sigue girando en silencio,
es tan abrumadoramente bello como recordar tu mirada intensa la primera
vez que te vi, esa tarde de julio después de nueve meses de esperarte.
No creo que exista jamás, nada parecido al sentir que envuelve completo
cada fibra latente de mi corazón por saber que eres parte mía, llegaste
para darle un nombre eterno a mi vida y alegría constante a mi alma.
es tan abrumadoramente bello como recordar tu mirada intensa la primera
vez que te vi, esa tarde de julio después de nueve meses de esperarte.
No creo que exista jamás, nada parecido al sentir que envuelve completo
cada fibra latente de mi corazón por saber que eres parte mía, llegaste
para darle un nombre eterno a mi vida y alegría constante a mi alma.
noviembre 03, 2011
octubre 27, 2011
Sacudiste mi mente con un par de gotas de tus labios,
las noches se hacen claras con tu recuerdo a media luz.
Varias estrellas se estrellaron en mi cama esta noche,
deje la ventana abierta para ver si escuchabas tu nombre.
Esto me recuerda a una pequeña que dejaba de ser niña,
preguntandose porque el silencio de aquellos labios.
Algunas veces los tiempos se vuelven un dificil baile circular,
pasan cortando espacios o provocando grandes distancias.
Entre más de siete mil millones de personas en un pequeño
planeta, algunas vidas se cruzan para siempre y otras jamás lo haran.
planeta, algunas vidas se cruzan para siempre y otras jamás lo haran.
Hoy necesito un poco de esa magia que destila de la mezcla de
las estrellas reflejadas en los cielos despejados.
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