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Finitud

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Sólo tomando conciencia de la finitud de la vida, de la inmensidad magnífica de los multiversos, de la belleza etérea de la sincronía con otro, sólo bajo ese intento, se puede rozar la importancia trascendente, de una sonrisa personalizada, de las palabras oportunas, de una cómplice mirada, de un sueño despierto, de un abrazo lejano, de un beso suspendido, del tiempo que pasa implacable y que te tira dos minutos o una vida entera.
Llueve tan fuerte que la las gotas se filtran hacia el fondo del alma,
acechan pacientes algún cambio en la temperatura del corazón.
Nada, no hay cambio, hace frió  y la lluvia solo se congela dentro.
Hay quienes afirman que criogenizando los sentimientos por un tiempo,
se lleva mejor el alma adolorida, tal vez.
Pero siempre sale el sol, y puede descongelar, entibiar y doler, hasta
que vuelva a dolor un poco menos. Eso dicen.
Cuando despierto en medio de la noche. Sigo escuchando en el interior de mi oido el murmullo clásico de los sueños tibios. Esbozo una mueca de tranquilidad y un pequeño suspiro se escapa por mis labios. Puede ser que por un momento mi pensamiento me reconforte. Al comprobar que aun sueño, cuando me duermo y cuando me despierto.
Hoy me llevo una luna llena. La guardo bajo mi almohada. Cuando la busques en tus desvelos, te esperará en mi cama.
Te espero caminando por los surcos de mi vida, dejo sonrisas y besos con tu nombre. Tal vez el sol los reconozca y te indique el camino.

Uno solo

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Sucede que cruzamos por esta vida una sola vez. No hay tiempo para tener miedo. No hay tiempo para guardarse las palabras.Nos encontramos a un solo primer amor, nos tropezamos con un solo amor de la vida. Algunas veces el destino se sonrie por un lado, y resulta que ambos amores son el mismo.  Y otras veces el destino bromea en nuestra cara, y nos salva de esa coincidencia de amores.


Día uno

Me despierto con la extraña sensación de haber olvidado algo.El día esta iluminado por el cielo azul intenso y un sol que invita a sonreír. Mientras de forma automática me preparo para otro jueves del año, repaso sin querer una y otra vez la imagen de tu rostro.  Frente al espejo veo que sigo siendo yo, pero en el sueño de anoche deje olvidado algo. Es tu rostro en mi mente el que me recuerda que solo vives ahora en ese espacio.  El sonido del día se hace cada vez más claro, y la cotidianidad juega feroz con mis párpados. Por matar el tiempo en el tránsito dibujo posibles escenarios imaginarios, se mezclan las escenas de tu sonrisa y tu mirada, con tus letras tiradas sobre el papel. Podrían ser años llenando diálogos y escenas de mi imaginario personal, pero lo resumo en segundos. Te extraño demasiado y no se que es lo más extraño.