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Mostrando entradas de junio, 2010

cuando desperté

soñé en forma intermitente
cada uno de esos viajes insaciables
con aventuras delirantes

en el aire se desteñían las imagenes
blandas, borrosas

desperté tomada de tu mano,
llena de tu mirada
contagiada de tu aroma y tus palabras

cansada de soñar los viajes aventureros
entre tus brazos y tus labios, decidí:

que el viaje es mi vida y la aventura mi amor

ojalá me acompañes

inconsistencias

no se si existen las palabras que dan formaa la energía de la alegría evolutivaque destierra los fantasmas saltarines yemotivos
no se si se encontraré el agujero deformeque dejo en las paredes del alma alnegociar un sonoro espacio para acunarmisteriosamente pedazos destallantesde una felicidad persistente

de la niña y de las miradas

comencé a contar los saltos que realizaba aquella pequeña niña
de rostro tostado pero iluminado, su cabello negro ondulado con
flequillo recogido por un par de ganchos que algún día fueron
rojos, le abrían camino a su mirada a cargo de sus pequeños y
rasgados ojos color café,

note, que como pocas miradas en esta nefasta y convulsa ciudad
la de ella era chispeantemente sonora, eso llamo mi atención y
por un momento perdí la cuenta de los saltos sobre el pavimento
sus pequeñas y delgadísimas piernas colgaban de una faldita
mugrienta y raída,

esas piernas hacían la mímica de estar saltando, era obvio que
quienes realmente saltaban eran sus ojos o tal vez su mirada
evidenciando que eso era más que salto tras salto,

su alma y su pequeño corazón metidos dentro del estuche que
es su cuerpo estaba cubierto por una blusa azul de botones
amarillos de los cuales dos se habían marchado,
eran los que saltaban no como un juego rutinario y relajante
sino por alcanzar a ver ese más allá,

no el de la …

de brillar y de regresar

anoche,
en mi banca favorita
acompañada de un ambiente casi perfecto
no hacia mucho frío a pesar de ser media noche
no hacia tanto calor aun estando en un interminable
verano

cielo despejado adornado por varios
puñados de estrellas resplandecientes
y 2 o 3 constelaciones colgadas que alumbraban
mi rostro y mi corazón

la melodía ruidosa de los grillos y chicharras que se
quedaron trasnochando esperando alguna sorpresa,
junto al viento inocente que jugaba armoniosamente
con las ondulaciones de mi cabello para luego
retirarse hacia los cipreses, encinos y pinos
que me encanta ver desde el marco
sin vidrio de mi patio

después el viento tomo el rumbo directo hacia el fondo
del bosque que a cada minuto esta muy
pendiente de mi casa,
la rama de un pino se asoma a curiosear por mi ventana,
mientras los eucaliptos rojos han decidido ser los fieros
guardianes de mi techo

mi pedacito de naturaleza me recuerda apacible y
misteriosamente junto con el aire tan puro que
respiro
profundo
conjuntamente con las m…