cotidianidades parte uno

Me levante muy temprano, bueno para ser día de fin de semana
y para mi apasionado gusto personal por permanecer más tiempo
en mi cama, con las cortinas azules oscuras cerradas por completo
pero dejando una línea de luz en la parte superior de la cenefa,
que es un nombre elegante para el tubo blanco extendible que
improvise "de momento" hace ya varios meses, [años].

Los sonidos que aparecen los fui reconociendo, el viento que hace
sonar a los árboles que tocan insistentes la pared de mi cuarto y
el techo de mi casa; dos o tres pájaros, las chicharras que hacen
que Eli anhele quedarse en casa en lugar de ir a su tiempo
reglamentario de colegio.

Los pasos suaves de algunos con convicciones saludables, que no
hozaran en saltarse los finales de la semana, ni los asuetos; salen
en su acostumbrada caminata diaria, con atuendos adoc, armados con
gorras, minipesas, agua y ipods.

No pueden faltar las carreras que me estresan en forma relajada de
los chavitos de la cuadra jugando chibiricuartas y unos que se cuelan
en el juego mientras van por algún mandado a la tienda.

Por ser mi casa de esquina las carreras se escuchan amplificadas, al
igual que los gritos infantiles infantables.

Baje por una taza de café, cuando me tope con la triste realidad que
mi microondas y cafetera habían pasado a descansar eternamente ya
hace varios meses, [años].

Me reí, pero no fue solo para mi, fue para toda mi cocina y toda mi casa,
hay cosas que pasan hace tanto que no estoy segura del tiempo, eso me
divierte, algunas veces me coloca en una posición melancólica, pero
las mayoría de las veces solo me recuerda mi pelea constante contra el
tiempo y espacio; del que quiero dejar de ser víctima, quiero ser libre,
claro, si también algún día logro entender lo que significa.

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