Acostumbrada

No pude recordar el aroma de tus besos, ni el sabor
de tus labios.
No tengo registro de la intensidad de tus abrazos,
o del calor de tus manos.
No recuerdo la conexión de tu mirada, ni el olor de
tu piel solo el de tu loción cítrica natural.
Sin embargo esta tarde me reía como toda una loca
recordando las frases incoheremente graciosas o
las palabras tan tuyas que me provocan cosquillas,
extrañe las ocurrencias disparatadas a las que me
tenias acostumbrada.

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