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Mostrando entradas de noviembre, 2010

tiempo

La circunferencia del tiempo aplasta los
pasados cortantes y revive la mágia de
los pasados sorprendentes.
Un puñado de minutos a tu lado, hacen
que el tiempo quiera ser libre.
Hacen que mi corazón quiera ser tiempo,
que mi cuerpo quiera inventar palabras
y que mi alma pueda creer una vez más
en lo eterno.

caja

Los ojos se quedan cerrados otra vez y el sueño se
escapa al aire, junto a la insistencia de algunas palabras
que nunca se cocinaron dentro de una pregunta o frase cruda.

Los sueños atormentan al sueño nuevamente y los sonidos se
atoran entre los rizos de los cabellos, la mente ya no es suficiente
para albergar los pensamientos volátiles y densos que eclosionan.

Las manos tratan de ayudar a los ojos, a los sueños, los sonidos,
los pensamientos y los cabellos. Buscan una pequeña caja café para
depositar por un tiempo todo eso que ya no se quiere adentro.
Hace un par de días cuando entro un pequeño rayo de luz

por la ventana, sin abrir los ojos di una mirada al momento,

mis días son como nubes blancas espléndidas y otros como

nubes grises fantasmales. Me hizo cosquillas reconocer que

ese día era de nubes blancas. No quise abrir los ojos, algunas

veces así se ve mejor.

luna

Se escondió detrás del brillo de la luna
buscaba que se le impregnara un poco
de su majestuosidad, quería descubrir
el secreto de la irradiación de su belleza,
necesitaba comprobar la magia inspiradora
de este ser del cielo.

Ella se preguntaba como este ser reflectivo,
puede tomar varias formas siendo la misma
escencia, como ha podido impactar a los siglos,
seducir millones de almas, consolar millares
de corazones a través del tiempo, confundir,
guiar, transformar e influir siendo tan inerte.

Todas las maravillas de la luna son ciertas,
como el hecho de que la luna siempre ha
estado maravillosamente sola como ella.

esta noche

Esta noche no voy a pedir que no te vayas,
esta noche solo quiero que me dejes algo:


Tus besos insistentes que desprenden
un poco de mi en cada roce de labios.


Tu mirada incendiaria que se pega a mis ojos
cuando ni un solo milímetro separa mi cuerpo
del tuyo.


La vibración liquida de mis labios que provocan las
sorpresas de tus manos.


La respiración de fuego de tu boca que empieza en
mi cuello, recorre mi espalda y se evapora en mi
cintura.


Esta noche no voy a pedirte que no te vayas.

Se levanto el silencio dormido y habito varios días en
mi ventana, cubrió lentamente mi habitación y se pego
fuertemente a las puertas como barniz marino.

Buscaba refugio, estaba cansado de no ser admitido en
los espacios populares, en las mentes maquinadoras, en
los cuerpos famosos y en los bocas insaciables de sonidos.

Lo tuve de frente, acariciaba mis labios suavemente, me
envolvía y cautivaba con su presencia seductora todo mi
cuerpo, mi alma, mi mente, mi tiempo y mi espacio presente.

helado de chocolate

El final siempre ha estado tan latente, animado y creciente.
Me convertiste en una niña con su helado de chocolate, yo decidí
probarlo y comérmelo todo, sabiendo que igual se terminaría.
Puedo sentir miedo, aquel miedo conocido de los finales anunciados,
pero hoy no le temo al miedo, no le temo al vació, no le temo al
fondo ni al silencio, no por valentía sino por reincidencia.
Estuve en un final interminable y cortante, en un vacío eterno y
succionante, choque con un fondo abismal y con el más oscuro de
los silencios.
Por eso disfrutaré de lo que queda de mi helado de chocolate.

vicio

Hoy te vi, mis pupilas se emocionan y flotan.
Flotan en este aire transparente y tan viciado.
Viciado como mi cuerpo que grita por tus manos.
Tus manos detonantes de mis sonidos y silencios,
Silencios incorporados a mi voz para que las
palabras de mi cuerpo se puedan escuchar.

Marcas

La respuesta esta aquí, adentro.
Adentro de mi corazón que arde.
Arde y me quema cuando te veo.
Te veo, te escucho, te siento, vuelo.
Vuelo con el sonido de tu voz que
toca mi alma y con las caricias de
tus manos que marcan pacientemente
los caminos de mi cuerpo.