Gracias

Sabes que nunca pedí un palacio lujoso,
anhelaba el lujo de un simple espacio contigo.
Viajar por el mundo no me hacía suspirar,
pero si poder terminar el viaje juntos en este y el otro mundo.
Fundir mis sueños y esperanzas en tratar de ser un
alguien más, parecía la única salida de esa causa perdida.
Hoy te agradezco desde el fondo de este corazón que un
día dejaste tirado en la puerta de la casa, junto a la mitad
de mi vida, porque pude recogerlo y revivirlo para pegarlo
a mis sueños y esperanzas en una simple yo y no en un
alguien que nunca fui y nunca seria.

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