sol y tierra

Hoy el día me sonríe, con esa sonrisa clara y brillante
que me calienta el alma y envuelve mis pensamientos.
Hay cierta vanidad en la gran estrella que ilumina la
tierra, que entibia mi cuerpo, que favorece mi apacible cielo.
Las radiantes nubes flotantes, me recuerdan como el agua
se evapora en algún momento, como aquellas lágrimas
que insistían en salir de mis ojos sin control y que también
se evaporaron dentro de mi.
Hoy sigo creyendo que lo tangible siempre será perecedero,
que lo intangible y transcendente siempre será eterno, en
esta y en otra vida. Esta tierra iluminada por fuera es una
parada transitoria en el camino permanente del que aún
no tenemos memoria.

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