Se miraban detenidamente como cuando ves tus deseos bailar dentro de los sueños desde la primera fila en la cama. Las miradas tan profundas de sus ojos empezaban en sus recuerdos y no paraban en ningún presente, ni futuro, parecía que habían dejado de ser finitas. Los destellos de sus pupilas dilatadas formaban un aura casi perfecta alrededor de sus cuerpos, que temblaban al ritmo apasionado de sus corazones. La magia del momento entintaba las dos almas que se unían, la de ella debajo de un cielo estrellado y la de él junto a un cielo soleado. El tiempo y el espacio jamás fueron obstáculo en aquella escena memorable.

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