Una pequeña nota para mi

Creo que anoche simplemente atraje al insomnio como cuando se desea fuertemente algo que se extravió sin previo aviso. Ya hace días, para ser más exacta, ya hace meses que mi conocido insomnio migratorio se volvió estacional, pero esta vez aparco muy lejos de mi cama. Extrañe de forma inusual tener esas horas interminables que no alcanzan nunca al día.
Como cuando mi cuerpo no lograba convencer a mi mente ni a mi alma de entregarse al sueño. Aprendí a escuchar mis sentimientos y practique sentir mis pensamientos. Al final de cuentas acompañada del canto de varios grillos y chicharras que amenizaban junto a la neblina fría de madrugada el gran espacio ancho, largo y profundo de la oscuridad, no tenía más escape que quedarme cerca, muy cerca de mi misma.
Lo bizarro del momento es que en esta ocasión me quede despierta para esperar que por algunas horas pudiera reencontrarme con mi insomnio. El acto insólito resulto en productivos minutos de inspiración, por así llamarla,  para escribir frases y textos que me sonríen al leerlos una y otra vez.
Una taza de té a mi lado izquierdo, varias sombras amorfas estáticas a mi alrededor me cuidan la espalda y tantos recuerdos brillantes salvan mi corazón dándole valor a mi vida.
Esta noche es de lluvia arrepentida, llovizna lento y largo para luego regresar fuerte pero poca. El búho no ha aparecido, solamente los grillos incansables del bosque. El aroma a bosque y tierra mojada me recuerda a mis padres y mi hermana, amores tan incondicionales y tan protectores, que me marcan la fortuna de haber nacido en este lugar y momento preciso. Desde donde estoy sentada veo la mesita de madera que tiene tres piedras de obsidiana, no brillan, son tan simples que me emocionan. Me recuerdan al amor de mi vida, así como miles de cosas más que me arrastran a la memoria momentos de lo mejor que me ha sucedido en esta vida; ser mamá es la mayor concentración de amor y alegría mezclada. Jamás nada podrá compararse a este privilegio divino. Acabo de darme cuenta que este es mi mismo insomnio pero él también ha evolucionado como lo he hecho yo misma cada vez que mi alma se ve al espejo.
El té se enfría mientras rebobino en mi corazón los momentos fascinantes y sorprendentes al lado de mi otro amor en la vida, la sincronización del tiempo-espacio me lo regreso nuevamente un día, fue cuando vi que él nunca se había ido. Esta noche las horas que le robo al sueño me complacen con esas cosquillas internas por estar tan cerca de mi misma nuevamente,  al darme cuenta que aunque no pueda ponerle palabras a esto, es algo que trasciende, existe, es lo único que vale la pena, es lo que le da sentido a tantos sinsentidos de esta tierra. Porque sé que esto lo  podré llevar guardado al salir de esta vida. Creo que esta noche atraje al insomnio para enseñarle lo que me enseño un día.

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