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Mostrando entradas de octubre, 2011
Sacudiste mi mente con un par de gotas de tus labios, las noches se hacen claras con tu recuerdo a media luz.
Varias estrellas se estrellaron en mi cama esta noche, deje la ventana abierta para ver si escuchabas tu nombre.
Algunas veces los tiempos se vuelven un dificil baile circular, pasan cortando espacios o provocando grandes distancias.
Entre más de siete mil millones de personas en un pequeño
planeta, algunas vidas se cruzan para siempre y otras jamás lo haran.
Hoy necesito un poco de esa magia que destila de la mezcla de las estrellas reflejadas en los cielos de tus ojos.
Encontré frente al espejo una sonrisa oportuna de media noche,
una almohada suave esperando pacientemente por mis sueños.
Un lápiz sin borrador que aún tiene mucha madera para seguir,
algunas hojas en blanco que gritan por algo de letras con esencia.
Termine una semana tan corta como minutos, pero tan larga como
años.

Promesa

La luna se quedo con los brazos vacíos
y las estrellas con los ojos tristes.
A la luna y a las estrellas les prometieron
un amor eterno para ver, abrazar y
besar.
Pero esta vez les gano el sol.

antes de un domingo

Días como este que empiezan con el final y nunca finalizan.
Los que se quedan debajo de tu piel, son los que guardo muy
cerca del corazón para sacarlos algún otro día donde la luz no
alumbre ni el sol quiera entibiar.
Días como este donde tu presencia se aproxima tanto que
traspasa mi cuerpo, descansando en mi alma para viajar
por mi sangre, es como haber vivido otra vida contigo.
Lo remarco en la memoria del corazón para recordarlo en
los días en que me falte tu cuerpo y tu voz.
Días como este en donde la luz de una luna sincera nos ilumina
firme los rostros, formando sombras que juegan escondite con
el aroma de tu cabello.
Te observo tanto, hasta jurar que mis ojos son el brillo de los
tuyos, es también para aquellos días sin luna o de luna traicionera.
Días como estos donde tus labios atentos escuchan los deseos de
mi cuerpo, atrapo tus palabras nunca dichas por tu boca pero
gritadas por tus manos.
Eso lo grabo fuerte en mi ser para los días en que desespero por
uno de tus besos …
Perdona si esta noche lloro, la fuerza algunas veces necesita
refrescarse para salir nuevamente del escondite pasajero.
Perdona si mi corazón esta noche le pide a mis ojos que le
presten algunas lágrimas diáfanas, solo quiere hablar diferente.
Perdona si escuchas esta noche mi voz sin tanto brillo, se que
el mundo aún no acaba pero a mi se me acaban las palabras.
Perdona si mis ojos insisten en revelarte que esta noche y muchas
otras puedan extrañarte, es un recordatorio de que soy humana.
Perdona si se apagan un par de mis sonrisas diarias, soy una
simple yo que siente y piensa demasiado.

Convertir

Me despertaste mientras trataba de enterrarte en medio de mi sueño sin rostro.
Busque una pequeña historia inventada para disipar el dolor que deja el golpe
de toparte con un muro invisible que se aparece en el centro del camino.
Aquel trozo de espejo que me sigue pegado a mi alma trata de mostrar algo.
El tiempo en el reloj de madera de la habitación insonora con aroma a pino
se detuvo un cuarto para la media noche de un inicio de semana que prometía
ser tan largo como lo permitiera el espacio entre mi vista y el horizonte sin tiempo.
Nunca he sido partidaria de las pausas en la vida, aún sabiendo que siendo
estáticas dejan un mensaje o señal en alguna parte del camino, puede ser en un
rincón muy frío o en una curva medianamente tibia.
Las noches largas me han enseñado a convertir el tiempo en letras, lo complicado
en pedacitos simples y lo extraño en diferente.
Aclarando que esto no siempre suele suceder en una sola noche o en un solo tiempo.
Este día que pudo ser como uno cualquiera,
se le ocurrió a la mañana interrogarme mientras
transcurría, de cómo mi corazón se aventuraba
a colocarse un poquito más afuera.
Sin respuestas a la mano, con una llovizna
pasajera, no te queda más que recurrir a un
caleidoscopio para ver tu vida atravez de él.
La magia de los colores sin realidades, son
como delicadas sábanas tibias que te cobijan
del frío de los espacios reales.
Entre en pánico, como aquella vez en que no
estaba del todo segura si estaba cayendo al
vacío o el mundo había decidido detenerse
sin siquiera avisarme.
Hay realmente muy pocas cosas que me
asustan, pero las que lo hacen tienen un
especial cuidado en los detalles.
Algunas veces olvido por completo que tener
miedo de las sombras que jamás he conocido,
es medio miedo.
Lo que no olvido es que cuando el insomnio
se pega a los ojos, nunca sale sin llevarse algo
de lo más profundo.
Jamás volví a prometerme que no prometería,
porque las promesas sin nombre y sin fecha,
si…