Convertir

Me despertaste mientras trataba de enterrarte en medio de mi sueño sin rostro.
Busque una pequeña historia inventada para disipar el dolor que deja el golpe
de toparte con un muro invisible que se aparece en el centro del camino.
Aquel trozo de espejo que me sigue pegado a mi alma trata de mostrar algo.
El tiempo en el reloj de madera de la habitación insonora con aroma a pino
se detuvo un cuarto para la media noche de un inicio de semana que prometía
ser tan largo como lo permitiera el espacio entre mi vista y el horizonte sin tiempo.
Nunca he sido partidaria de las pausas en la vida, aún sabiendo que siendo
estáticas dejan un mensaje o señal en alguna parte del camino, puede ser en un
rincón muy frío o en una curva medianamente tibia.
Las noches largas me han enseñado a convertir el tiempo en letras, lo complicado
en pedacitos simples y lo extraño en diferente.
Aclarando que esto no siempre suele suceder en una sola noche o en un solo tiempo.

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