Encontré frente al espejo una sonrisa oportuna de media noche,
una almohada suave esperando pacientemente por mis sueños.
Un lápiz sin borrador que aún tiene mucha madera para seguir,
algunas hojas en blanco que gritan por algo de letras con esencia.
Termine una semana tan corta como minutos, pero tan larga como
años.

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