Este día que pudo ser como uno cualquiera,
se le ocurrió a la mañana interrogarme mientras
transcurría, de cómo mi corazón se aventuraba
a colocarse un poquito más afuera.
Sin respuestas a la mano, con una llovizna
pasajera, no te queda más que recurrir a un
caleidoscopio para ver tu vida atravez de él.
La magia de los colores sin realidades, son
como delicadas sábanas tibias que te cobijan
del frío de los espacios reales.
Entre en pánico, como aquella vez en que no
estaba del todo segura si estaba cayendo al
vacío o el mundo había decidido detenerse
sin siquiera avisarme.
Hay realmente muy pocas cosas que me
asustan, pero las que lo hacen tienen un
especial cuidado en los detalles.
Algunas veces olvido por completo que tener
miedo de las sombras que jamás he conocido,
es medio miedo.
Lo que no olvido es que cuando el insomnio
se pega a los ojos, nunca sale sin llevarse algo
de lo más profundo.
Jamás volví a prometerme que no prometería,
porque las promesas sin nombre y sin fecha,
siempre se cuelan silenciosas entre las caricias
sin vino y los besos sin motivo.
Recordé que respirar sin olvidar provoca ansiedad
a los pulmones y grandes arrugas al corazón.
Un miedo desconocido puede volverse un gran
amigo, porque estoy segura que además del sístole 
y diástole acostumbrado, hoy tratas de decirme algo.

Comentarios

  1. Me gustan tus verbos y tus imágenes, me gusta que al leer mi pensamiento cree que va para un lado pero tu sales con algo... distinto

    Este me encantó. Saludos...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

ciega