Ver la luna brillante por la tarde mientras el mundo sigue girando en silencio,
es tan abrumadoramente bello como recordar tu mirada intensa la primera
vez que te vi,  esa tarde de julio después de nueve meses de esperarte.

No creo que exista jamás,  nada parecido al sentir que envuelve completo
cada fibra latente de mi corazón por saber que eres parte mía, llegaste
para darle un nombre eterno a mi vida y alegría constante a mi alma.

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