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Cuando despierto en medio de la noche. Sigo escuchando en el interior de mi oido el murmullo clásico de los sueños tibios. Esbozo una mueca de tranquilidad y un pequeño suspiro se escapa por mis labios. Puede ser que por un momento mi pensamiento me reconforte. Al comprobar que aun sueño, cuando me duermo y cuando me despierto.
Hoy me llevo una luna llena. La guardo bajo mi almohada. Cuando la busques en tus desvelos, te esperará en mi cama.
Te espero caminando por los surcos de mi vida, dejo sonrisas y besos con tu nombre. Tal vez el sol los reconozca y te indique el camino.

Uno solo

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Sucede que cruzamos por esta vida una sola vez. No hay tiempo para tener miedo. No hay tiempo para guardarse las palabras.Nos encontramos a un solo primer amor, nos tropezamos con un solo amor de la vida. Algunas veces el destino se sonrie por un lado, y resulta que ambos amores son el mismo.  Y otras veces el destino bromea en nuestra cara, y nos salva de esa coincidencia de amores.


Día uno

Me despierto con la extraña sensación de haber olvidado algo.El día esta iluminado por el cielo azul intenso y un sol que invita a sonreír. Mientras de forma automática me preparo para otro jueves del año, repaso sin querer una y otra vez la imagen de tu rostro.  Frente al espejo veo que sigo siendo yo, pero en el sueño de anoche deje olvidado algo. Es tu rostro en mi mente el que me recuerda que solo vives ahora en ese espacio.  El sonido del día se hace cada vez más claro, y la cotidianidad juega feroz con mis párpados. Por matar el tiempo en el tránsito dibujo posibles escenarios imaginarios, se mezclan las escenas de tu sonrisa y tu mirada, con tus letras tiradas sobre el papel. Podrían ser años llenando diálogos y escenas de mi imaginario personal, pero lo resumo en segundos. Te extraño demasiado y no se que es lo más extraño. 

Nunca he tenido un gato propio

Tengo un amigo al que le guardo un cariño muy especial, y dentro de mi corazón le hice un espacio con su nombre, sus cuentos, historias y poemas.
Entro a mi vida durante un capitulo nuevo y convulsionado, mientras intentaba reinventarme o más bien inventarme.
El vio luz en mis letras desarregladas, esas letras que me arrancaba de racimos del lado oscuro del corazón, esas mismas letras que nadie les había puesto atención. 
Casi nunca lo veo, pero es de esas fabulosas personas que con sus palabras y miradas traspasan el alma y te dejan una caricia recurrente.
Hoy leí nuevamente una historia que escribió mi amigo, y que me la dio como regalo un día cualquiera, es sobre los felinos alados, me encanto la historia. Nadie antes me había dado un regalo de de letras. 
Pero esa historia, le comente, me hizo recordar que nunca he tenido un gato propio. De pequeña en casa de mis abuelos paternos, mi tia tenía una colección de gatos, con los me encantaba jugar. 
En realidad todos dicen que no eran tanto…

Mi recuerdo

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Respirar tu aire, sentir tu sombra.
Contener el aliento para guardarte,
muy dentro de mis pulmones.
Soñar despierta al ver tus colores,
llenarme de tus verdes y turquesas.
Imprimir en mi mirada tus horizontes,
para mi recuerdo cuando era niña.

El universo marino

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Cuenta mi historia que un día el universo divino decidió de la manera más acertada, concederme una luz inagotable hecha persona.

Desde ese magnifico día, mi vida se marco por la luminescencia de su esencia.

De todas la felicidades y bondades de la historia de mi vida, esta es constante e insustituible.

Tal vez un día de estos, logre transcribir lo que mi interior palpita desde el día en que me convertí en madre.

Letras en servilleta

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Hoy es miércoles, media semana.
Hoy te escucho absorto en tus cotidianidades.
Abstraído en tu mundo.
Sí, ese mundo egoísta, construido con destellos
de pertenencia desconocida.
Te escucho detrás de mis oídos.
Inmutada como estatua de sal,
sin mar, sin playa, sin sol.
Me río sin sonido, mientras muy de prisa
escribo estas lineas sobre la servilleta de papel.
Siempre quise escribirte un poema en una
servilleta de papel.
Pero hubiera dado lo mismo, si te escribía en la
luna o en la piel.
Porque mis letras y mis palabras, fueron para ti un tercio menos que nada.
Escribo pegada a la mesa, como que mi vida dependiera
de esta nota. Es una nota de auxilio.
Pido auxilio al libro que leo, al café que no he bebido,
y a las palabras que me observan esparcidas sobre
la pequeña mesa, que se entibió por la tarde soleada.