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Mostrando entradas de julio, 2013

Día uno

Me despierto con la extraña sensación de haber olvidado algo.El día esta iluminado por el cielo azul intenso y un sol que invita a sonreír. Mientras de forma automática me preparo para otro jueves del año, repaso sin querer una y otra vez la imagen de tu rostro.  Frente al espejo veo que sigo siendo yo, pero en el sueño de anoche deje olvidado algo. Es tu rostro en mi mente el que me recuerda que solo vives ahora en ese espacio.  El sonido del día se hace cada vez más claro, y la cotidianidad juega feroz con mis párpados. Por matar el tiempo en el tránsito dibujo posibles escenarios imaginarios, se mezclan las escenas de tu sonrisa y tu mirada, con tus letras tiradas sobre el papel. Podrían ser años llenando diálogos y escenas de mi imaginario personal, pero lo resumo en segundos. Te extraño demasiado y no se que es lo más extraño. 

Nunca he tenido un gato propio

Tengo un amigo al que le guardo un cariño muy especial, y dentro de mi corazón le hice un espacio con su nombre, sus cuentos, historias y poemas.
Entro a mi vida durante un capitulo nuevo y convulsionado, mientras intentaba reinventarme o más bien inventarme.
El vio luz en mis letras desarregladas, esas letras que me arrancaba de racimos del lado oscuro del corazón, esas mismas letras que nadie les había puesto atención. 
Casi nunca lo veo, pero es de esas fabulosas personas que con sus palabras y miradas traspasan el alma y te dejan una caricia recurrente.
Hoy leí nuevamente una historia que escribió mi amigo, y que me la dio como regalo un día cualquiera, es sobre los felinos alados, me encanto la historia. Nadie antes me había dado un regalo de de letras. 
Pero esa historia, le comente, me hizo recordar que nunca he tenido un gato propio. De pequeña en casa de mis abuelos paternos, mi tia tenía una colección de gatos, con los me encantaba jugar. 
En realidad todos dicen que no eran tanto…