Entradas

Mostrando entradas de septiembre 11, 2010

En un sillón verde

Sentados en el sillón verde escuchando la copiosa lluvia de un cielo entusiasmado
colocando con precisión las gotas diáfanas sobre cada hoja del majestuoso encino.

Sentía como flotaba tu aroma por la sala, note como se pegaba en mi piel entibiándola
como frazada recién lavada y secada al sol de verano.

Tus dedos revolviendo y delineando hábilmente cada rizo de mi cabello que se acomoda
sobre tu pecho como almohada vieja mañanera.

Me surgió la esperanza turbia:

que la lluvia no dejara de sonar
que el encino no dejara de crecer
que el sillón verde no dejara de existir
y que tu aroma se pegara perpetuamente sobre todo mi ser.