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Mostrando entradas de noviembre 8, 2010
Se levanto el silencio dormido y habito varios días en
mi ventana, cubrió lentamente mi habitación y se pego
fuertemente a las puertas como barniz marino.

Buscaba refugio, estaba cansado de no ser admitido en
los espacios populares, en las mentes maquinadoras, en
los cuerpos famosos y en los bocas insaciables de sonidos.

Lo tuve de frente, acariciaba mis labios suavemente, me
envolvía y cautivaba con su presencia seductora todo mi
cuerpo, mi alma, mi mente, mi tiempo y mi espacio presente.

helado de chocolate

El final siempre ha estado tan latente, animado y creciente.
Me convertiste en una niña con su helado de chocolate, yo decidí
probarlo y comérmelo todo, sabiendo que igual se terminaría.
Puedo sentir miedo, aquel miedo conocido de los finales anunciados,
pero hoy no le temo al miedo, no le temo al vació, no le temo al
fondo ni al silencio, no por valentía sino por reincidencia.
Estuve en un final interminable y cortante, en un vacío eterno y
succionante, choque con un fondo abismal y con el más oscuro de
los silencios.
Por eso disfrutaré de lo que queda de mi helado de chocolate.